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[ La sed de los pueblos ]

  

22 de Marzo, Día Mundial del Agua

  

Por Miguel J. Culaciati

      Miembro de Manos Unidas Internacional

      Miembro Llamamiento de los Cien

 

El problema

 

La escasez de agua dulce es uno de los problemas ambientales fundamentales y, sumado al cambio climático, constituye uno de los principales problemas del nuevo siglo, aunque no tenga demasiada prensa.

Estamos alcanzando el límite de extraer agua dulce de la superficie terrestre al tiempo que el consumo no deja de aumentar. Existe una gran amenaza a partir  del efecto que el cambio climático tendrá sobre el ciclo hidrológico y la disponibilidad de agua dulce.

Actualmente el 20 % de la población no tiene acceso a agua de calidad suficiente y el 50% carece de saneamiento. África y Asia Occidental son las zonas de mayor carencia. Según el Tercer Foro Mundial del Agua , Japón 2003, 1.200 millones de personas, es decir casi una de cada 5 personas, no tienen acceso al agua potable y, la mitad de la población mundial, carece de

sistemas adecuados de depuración de agua.

Según la ONU y la Organización Mundial de la Salud, el 80% de las enfermedades en los países en vías de desarrollo provienen del consumo y de la exposición al agua no potable, que provoca la muerte de más de 25.000 personas cada día.  De forma simplificada podríamos decir que en los países enriquecidos el problema del agua afecta sobretodo a la conservación de la naturaleza y a las posibilidades de crecimiento económico mientras que en el sur, además de todo eso, la falta de agua potable es la causante directa de enfermedades varias como la diarrea y el cólera que causan la muerte de cerca de  15 millones de niños cada año.

 

El Consumo

  

El consumo global de agua dulce se ha multiplicado por 6 entre 1900 y 1995 mientras que la población sólo lo ha hecho por 3. La Agricultura se lleva el 70% de agua dulce consumida por el uso de técnicas de riego inapropiadas. El industria se considera la responsable del 20 % del consumo de agua. Este se doblará en el 2050 y en países de rápida industrialización como China se multiplicará por 5. El consumo urbano ronda el 5 %  del consumo total de agua, porcentaje variable que tiende a aumentar considerablemente con la renta per cápita, sobretodo en usos recreativos (campos de deportes, parques y jardines, etc.) y derivados del turismo.

 

La degradación

  

Pero no sólo hay que contar lo que estos procesos consumen sino también lo que contaminan. La pérdida de calidad del agua dulce por contaminación repercute muy gravemente en su disponibilidad para consumo, una vez superada la capacidad natural de auto-depuración de los ríos. En primer lugar la contaminación difusa de origen agropecuario a través del uso incontrolado de plaguicidas tóxicos y fertilizantes produce la eutrofización (crecimiento excesivo de algas y muerte de los ecosistemas acuáticos) y llega a causar enfermedades cancerígenas en las altas concentraciones que se dan en el Sur. En segundo lugar la contaminación industrial por metales pesados, materia orgánica y nuevos compuestos tóxicos (PCB, etc) se multiplicará por 4 para el 2025. Por último la contaminación urbana se da sobretodo en las megaciudades del Sur y en sus cinturones de miseria.

 

Las aguas subterráneas
  
Constituyen el 97% del agua dulce terrestre frente al ridículo 0.015 % del agua superficial embalsable. El 33% de la población mundial, sobretodo la rural, depende de ella, pero está amenazada tanto por la contaminación de los acuíferos como por la mala utilización de los pozos existentes. La sobreexplotación de éstos provoca el descenso de la capa freática y hace necesario excavar más hondo; el aumento de costos que esto supone perjudica primero a los más pobres. Cuando esto sucede en zonas costeras el agua del mar penetra y saliniza los acuíferos subterráneos (como ocurre en el litoral mediterráneo). Por último, tanto a nivel nacional como mundial el agua dulce no está homogéneamente distribuida ni geográfica ni temporalmente. Por ello se están ya produciendo muchos conflictos por el acceso al agua, sobretodo internacionales pero también intranacionales, como el generado en España por el plan hidrológico nacional.

Este es un problema que se está agravando muy rápidamente por lo que empezamos a asistir a verdaderas guerras del agua. Sin embargo, esta distribución desigual se utiliza a menudo como excusa para grandes embalses y trasvases que ocultan motivaciones puramente económicas y una política hidráulica derrochadora.

La situación en Europa y Estados Unidos principalmente no es especialmente grave. La demanda de agua esta en descenso gracias a la mejora en la gestión, reutilización y cambios en los procesos industriales. Existe abundancia de embalses e infraestructura hidráulica. El problema más grave ha sido siempre la contaminación de origen industrial sobre los ríos, sobretodo en Europa central y en los países del Este. Sin embargo, se está produciendo una mejora general significativa, sobretodo en la situación de los ríos, gracias a la extensión de plantas de tratamiento, el endurecimiento del control y la legislación y el empleo de fondos estructurales para mejoras, infraestructuras e investigación medioambiental. En la Unión Europea, las medidas medioambientales vienen impulsadas desde Alemania, Holanda, etc, países con una mayor tradición medioambiental y que poseen, por lo tanto, la tecnología necesaria para producir, depurar y analizar con los altos niveles de exigencia que se vienen imponiendo. De este modo convierten el medioambiente, y en concreto la legislación sobre vertido de aguas, en un mecanismo de competencia y proteccionismo hacia empresas y países sin esas capacidades ni posibilidades técnicas. La nueva directiva Europea IPPC (control y prevención integrados de la contaminación) impone que los niveles legales de vertido serán los marcados por la mejor tecnología disponible , sin tener en cuenta las posibilidades reales de acceso a esa tecnología. El medioambiente se están convirtiendo ya en un arma contra los pobres.


Un problema mundial

   

En AFRICA, a pesar de que globalmente sólo usa el 4% de sus recursos, las grandes diferencias de distribución, la estacionalidad de las lluvias y la falta de infraestructuras la convierten en uno de los continentes más castigados. El control por el agua dulce de los grandes ríos (Niger, Nilo, etc) provocará muy pronto verdaderas guerras de agua. Se espera un rápido crecimiento de la demanda, hasta llegar en el 2025 a que el 32 % tenga escasez. Por ejemplo actualmente sólo el 6% de la agricultura, que consume el 88% del agua, es de regadío. ASIA y el PACIFICO ha experimentado el mayor aumento mundial de agua embalsada, sobretodo para la agricultura (90%). Sin embargo la escasez de tratamiento ha hecho de la contaminación una de las principales amenazas. El nivel de coliformes en los ríos es 50 veces superior al permitido por la OMS, lo que causa la muerte por diarrea de miles de niños al año. En AMERICA LATINA y el CARIBE pese a que el 70% de la población puede acceder a agua potable, sólo el 2% de las aguas sufren tratamiento. La principal contaminación se produce en la mega ciudades y, en segundo lugar, por el mercurio generado en las minas de oro. En ASIA OCCIDENTAL el control por el Tigris y el Eufrates provoca ya conflictos internacionales e intranacionales. La agricultura utiliza el 90% del agua dulce y al haber capacidad económica se está fomentando la desalación y la reutilización.


Bien social o recurso privado?
    

Frente a esta realidad la propuesta del sistema para todo el mundo es la privatización del agua. Esta línea se ha visto claramente impulsada desde el sector científico en el 2º Congreso Internacional del Agua de la International Water Association (Berlín, 2001). Para situar la orientación y esperanzas que cabe poner en esta línea de transformación baste decir que la asistencia al congreso tenía un alto costo en euros, que el 87% de los asistentes provenía de los países enriquecidos, frente al 4.8% de África, 1.2% de Latinoamérica, el 5% de los países del Este (a pesar de la cercanía) y así sucesivamente. Además el 70% de los asistentes provenían de organismos privados, destacando la presencia de las grandes multinacionales del agua (Vivendi, Ondeo, Berlín Water, y RWE). La mayoría de las ponencias seleccionadas por la organización abogaban por la privatización, quedando muy relegadas aquellas que presentaban experiencias distintas. Partiendo de la mala gestión generalizada que  confía en que los mecanismos del mercado “optimicen” el recurso, convirtiéndolo en un bien económico, al igual que hacen con la electricidad, el petróleo y las materias primas. Pero ya sabemos que la gestión eficaz y rentable no proporcionará agua a todo el mundo y que el precio de está vendrá fijado artificialmente por la especulación de las empresas concesionarias.

Por otro lado, es muy dudoso que las empresas privadas fomenten realmente el ahorro de agua, ya que sus beneficios aumentan con el consumo. Se espera que para el 2015 la gente que depende de abastecimiento privado pase de 300 a 1600 millones.  Está privatización está estrechamente vinculada a la construcción de grandes embalses y centrales hidroeléctricas 

justificadas en la promesa de traer el progreso a la zona.

Sin embargo, por lo general, las comunidades pobres no han podido acceder al agua y a la electricidad prometidas. En nuestro país, Argentina, contamos con faraónicas obras cuyo mayor signo distintivo no ha sido la mejora en la calidad de vida de la zona sino la corrupción en las ejecuciones de las mismas  (Yaciretá ).

 

Arma de guerra

   

Que el agua ha sido utilizada a través de la historia como arma lo demuestran la multitud de conflictos que por su causa se han generado en todo el mundo.

El agua no sólo constituye un problema de cantidad o calidad, sino también un conflicto de frontera sobre cuencas compartidas por países. Entre muchas podemos citar: Cuenca del Nilo, compartida con Etiopía, Sudán y Egipto.

Cuenca del Indo, compartida por India y Pakistán. Cuenca del Tigris-Éufrates, compartida por Siria, Turquía e Iraq. Cuenca del Paraná, compartida por Brasil, Paraguay y Argentina. Cuantos más intereses particulares prevalezcan sobre el bien común, más fuentes de conflicto aparecerán, tanto más cuanto mayor sea el grado de estrés hídrico que sufra la zona. Los conflictos entre países vienen en su mayor parte del uso de las cuencas por aquellos que están aguas arriba de los que están situados aguas abajo, haciendo valer el principio de soberanía territorial absoluta en la medida que consideran que las aguas, tanto superficiales como subterráneas, durante su trayecto por su territorio son de exclusiva propiedad y uso. Debería prevalecer un principio de soberanía territorial limitada, por el que cada estado tiene derecho a utilizar las aguas en su territorio a fin de no perjudicar los intereses de los otros países afectados en la cuenca.

 

Soluciones y toma de conciencia

  

Podemos ver como  las injusticias derivadas del agua no se deben sólo una causa natural sino a la lógica del sistema internacional vigente. El problema es amplio y por lo tanto su abordaje lo es más. En principio, hay mucho trabajo que hacer en reducir el consumo en todos los ámbitos, pero principalmente en los que mayor porcentaje del gasto suponen . En cuanto a la desigual distribución del agua, todo el mundo coincide en la necesidad de instituciones que lo regulen en la que estén presentes responsables políticos, empresarios, hidrólogos, ciudadanos, etc. El problema está en la verdadera democracia y justicia de los mismos. Por otra parte, la cuestión del precio. El principio básico es que el agua no es un bien económico que pertenezca a una empresa, cuenca o país, sino un patrimonio común de la humanidad, al que todo el mundo debe poder acceder para cubrir sus necesidades básicas. Ya el Pacto sobre los Derechos Económicos consagra el acceso al agua como derecho Humano fundamental  Es evidente que si el agua es gratis, el derroche está garantizado. Sin embargo, el precio debe tener en cuenta la capacidad de pagarlo. Tanto los Estados como la sociedad civil deben tomar conciencia de la magnitud de un problema, sus consecuencia las estamos sufriendo hoy  y no podemos ni debemos mirar para otro lado, cuando son hermanos nuestros (siempre los más empobrecidos) los más dañados. Nuestros estados deben actuar y nosotros como pueblo exigírselos. Las ONG desempeñan un papel importante en esta lucha, a la que nosotros como sociedad civil debemos adherir exigiendo y reclamando lo que nos corresponde por derecho propio. Voluntad, decisión y esfuerzo mancomunado. Un verdadero desafío que debemos enfrentar.-

 

MIGUEL J. CULACIATI                                                    MARZO 2004

Fuentes: Manos Unidas, Documentación ONU, Año Int. Del Agua dulce.

 


Nuestro aporte como estanqueros para cuidar el agua podría ser, por ejemplo, utilizar sistemas de filtración cerrados y no hacer correr el agua, procurar utilizar mejores sistemas de filtración para reducir los cambios de agua. De esta manera, cuidamos el agua y al mismo tiempo mantenemos de mejor manera el estanque y la vida de sus habitantes.

   

ElEstanque © 2002 Pablo J. Saubot (pjs79ar) y Gaby Serrano (ranchu)       
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